Su vocabulario plástico se centra en la repetición alterna de varios elementos modulares sobre cuya combinación se va construyendo la totalidad de la obra. Las obras están compuestas por redes espaciales que integran líneas curvas y rectas que, elaboradas mediante plantilla o pulso, dan sobradas muestras de su gran capacidad como dibujante.
Con el color como sinónimo de la más pura armonía y belleza, cada creación configura un microcosmos en cuyo orden intervienen diversos componentes constructivos dispuestos de forma coherente. La luminosidad y el brillo de sus creaciones, reflejan el ánimo alegre y vital de la autora y son fruto de la acumulación de pigmentos hasta alcanzar un alto grado de saturación.
Debido a los estudios que realizó de violín antes de despertar plenamente su vocación pictórica, la música esta muy presente en todo el proceso creativo. En este sentido sus cuadros son como autenticas piezas musicales.
Marina de Miguel
Sobre su obra escribieron criticos como Felipe Senen (Historiador-Museologo), Juan A. Tinte del Punto de las artes (Madrid), Joaquin Lens (A Voz de Galicia), Lois Diegez (escritor), Albino Mallo (O Correio Galego/Galicia Hoxe/Xoral.Com), Anxeles Penas (escultora/pintora), Alberto Carpo (pintor), Monica Pagés i Santacana (critica de arte), Antonio Garrido Moreno (Critico de Arte), Francisco Pablos (critico de arte), Luis Hernandez del Pozo (critico de arte), Mercedes Rozas (Critica de Arte), Aida Fzendeira (critica de Arte), Francisco Arroyo Ceballos (critico de arte independiente/Director de CIALEC), Sela del Pozo Coll del punto de las artes (Madrid), Amalia Garcia Rubí del Punto de las Artes (Madrid), Fernando Rincón (El Punto de las Artes de Madrid), Joan Luis Montané (Asociación Internacional de Criticos de Arte) y Martín Cid (Escritor).